Hay un punto en la vida en el qué miras hacia atrás y te das cuenta de qué lo qué queda ahí para siempre son los recuerdos. Todo el mundo hemos tenido momentos malos, buenos, peores y mejores.. Yo personalmente siempre intento quedarme con el mejor granito que hay de ése montón de años. Y ahora, es cuándo reflexionamos tumbados en la cama, mirando a la nada, sí todo lo qué has vivido vale la pena. Yo creo que si; cada momento es tiempo para aprender. Aprender qué antes de un llanto vino una risa, de una muerte un nacimiento, de tus actuales amigos aquellas amistades qué iban a ser eternas, de aquellos suspensos aquellos aprobados.. Antes del presente qué nos hemos ganado aquellos sueños qué teníamos de niños, de las reconciliaciones y las peleas, de las canciones con las qué lloramos algo o alguien a quién recordar.. Son momentos qué alomejor en el mismo momento no se aprecian tanto cómo con el paso del tiempo. Por eso no hay que dejar qué un recuerdo te atormente, sino que hay qué mirar el lado positivo de las cosas, porqué lo que vivimos no se va a repetir dos veces. Así qué quiere cuándo tengas a quién querer, llora cuándo tengas motivos para hacerlo, ríe cuando estés feliz, salta cuándo haya un charco, mójate en la lluvia, baila con tus amigos, sácales una sonrisa, haz reír a alguien qué esté triste y ayuda al qué lo necesite.. ¡Pero ante todo sonríe!
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